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RADIO FRECUENCIA

LAS ONDAS DE RADIO FRECUENCIA

Son una forma de energía electromagnética, pudiendo ser representadas como ondas de campos eléctricos oscilantes. Se trata de una radiación no ionizante que no produce cambios en la estructura molecular de las sustancias, siendo el agua el responsable de la transformación en calor de la energía de Alta Frecuencia.

Los mecanismos de interacción de las microondas con la materia son la conducción iónica y la rotación dipolar. Dicha rotación dipolar es originada cuando el dipolo eléctrico, formado por las moléculas de oxígeno (negativas) y de hidrógeno (positivas), es sometido a un campo eléctrico exterior creando un momento de giro en cada molécula y obligándola a rotar.

La rotación dipolar disminuye al aumentar la temperatura, mientras que la conducción iónica aumenta con la temperatura. Este quiere decir que en primer lugar la energía de Radio Frecuencia provoca una mayor rotación y a medida que la temperatura se eleva la rotación comienza a disminuir y aumenta la conducción iónica.

ASPECTOS BIO-FISIOLÓGICOS

La característica fundamental del tratamiento por este tipo de ondas electromagnéticas es la profundidad, ya que atravesarán la piel y sobre todo el tejido graso sin perder energía, cediendo toda su energía en las capas musculares subyacentes. Los efectos biológicos de las microondas dependerán fundamentalmente de la estructura de los tejidos que atraviesan, es decir, de sus propiedades eléctricas (constante eléctrica, resistencia específica), de su contenido en agua, así como de aquellos fenómenos con las reflexiones entre tejidos de diferentes propiedades.

Los tejidos del cuerpo humano deben mantener una temperatura media de 37°C, por lo que si provocamos un aumento de temperatura, el sistema neurovegetativo lo detectará y provocará los mecanismos de termorregulación, el más inmediato es la vaso dilatación de modo que el flujo de sangre aumenta, llevando la sangre caliente a otras zonas de gradiente térmico más bajo. Si este mecanismo no fuera suficiente para mantener la temperatura corporal a 37°C, el sistema nervioso provocará sudoración para poder refrigerar la piel mediante evaporación, conservando la vasodilatación. En caso de no conseguirse la termorregulación, puede llegar a producirse una vasoconstricción, la cual va acompañada de una contracción de la musculatura lisa de las glándulas sudoríparas.

Por consiguiente, el efecto terapéutico de la diatermia está basada en dos aspectos fundamentales:

La vasodilatación que facilita el movimiento de los agentes de la inflamación y el aporte de agentes reparadores.
El efecto que estimula la formación de nuevos tejidos.

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